domingo, 4 de mayo de 2014

Echoes

El reflejo de un Espronceda, un Íñigo de Balboa, un castellano, un andaluz, un aragonés, cualquiera; pero hispano. El eco, recuerdo de una Nápoles incierta, de dos amigos, de un perro muerto, de una embarazada muerta, Pompeya, de Pink Floyd; Echoes. Un curtido acomplejado que señala la grasa como flema malhumarada. Tímido, frío, incierto; retorno. Noche...

viernes, 21 de marzo de 2014

Paranoid

Mientras caminaba, miraba; poemas como frutos, mayoría de Miguel Hernández y una catalana que ignoro; banderas nacionales, aunadas por una de estrellas sobre fondo azul. Buscaba una estadística y un sentido. Una mirada me atravesó y sustrajo de tales cavilaciones. Juraría que su autor, un ser difuminado, habló castellano hasta mi respuesta; entonces se recogió a una lengua extraña, la cual paréceme danés, árabe, albano. A saber qué intrigas urdía contra mi casual, efímera e imaginaria persona; qué ficciones se deslizan entre mis dedos como arena entre las palmas del Niño...

miércoles, 5 de marzo de 2014

Nervios

Ver, oír, en: https://www.youtube.com/watch?v=v7UM-lf83xc , de donde me lo regalaron. Ver, oír, cuanto se guste.


A qué atenerse, cómo tenerse, cuando no hay Cielo, ni Infierno, ni Centro; cuando te crees y lo crees determinado y un principio contrario, acaso una vana esperanza, obnubila de duda. No sé cuándo empezó esto, esta noche no; esta Noche. "Ésta". Pero intuyo, quizá recuerdo, que dura, y es dura. La música, quizá; el arte de Gasset; la pintura, las nubes, las visiones... Sí, las sensaciones, la vida; de nuevo el viejo Dios... Gracias, guitarra que me amansas, amiga; amigo...

lunes, 17 de febrero de 2014

Déjà entendu

Fin. Apenas había cerrado el libro, todavía maravillado por el nombre, cuando interfirió, desde el otro extremo del pasillo, la voz de mi padre, el chasquido de la puerta, el silencio del resto, la imaginación. Ya no recuerdo lo que decía, a pesar de haberlo oído, fantásticamente, dos veces. Devolví el libro a su anaquel, donde rescaté otro que, hacía tal vez un año, había dejado inacabado; una monografía acerca del origen del cristianismo. Leía, de nuevo, su primera página cuando escuché la voz de mi padre, el chasquido, aquella expectación, el mismo mensaje que he olvidado. Fue, técnicamente, un déjà vu. La rareza, sin embargo, fue recordar cuándo había visto (oído) lo que volvía a ver (oír); no sé: tres, cuatro, siete; minutos antes.

Revisión

No sería tan grave terminar clausurado en esta habitación de este entresuelo de este edificio de cuatro plantas de esta vieja calle de este pueblo alejado de la polla del mundo. Hay muchos libros; muchos, no los he leído. Podría releerlos; revisarlos. Olerlos, escucharlos, tocarlos. Comenzar por el final y finalizar por el comienzo; pronunciar sólo las palabras pares, o las impares; leer del revés. El decurso podría hundirme en una fosa infinita, de gigantes y mandrinos; pero dudo de una eternidad (si tiene que haberla...) más plácida que esta. En esta calle. Con esta gente. Contigo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Matrioska

Estoy en una nebulosa de notas, letras e imágenes. Entre tanto, una perla ignorada brilla, al fondo. Su concha: un manual de arte; su gracia, ser un libro de un libro de un libro. Dicho manual, que es el primero de dichos libros, es el segundo volumen de una colección de arte llamada, con doble redundancia, Art Multivolume. El libro contenido, que es el siguiente en la cadena de tres antedicha, es el de Kells, un evangelario escoto-irlandés del siglo IX; el libro contenido, que es el último, La Biblia, presupuesta, dado su carácter, en el anterior. Redunda decir que la maravilla es abrir un libro que muestre otro que ilustre a otro. La fantasía retorna y se expande al concebir que éste último verse sobre un relato oral; un recuerdo interferido y subjetivo; u otro escrito precedente; y se retuerce al imaginar que, en cualquier caso, fuera una alegoría; historia de otra historia...

domingo, 9 de febrero de 2014

nota

Pretendía componer un haiku, o un tanka, después de tanto. Pero algo tan bello, para algo tan hediondo, es degenerar. Sólo quiero denunciar las luces de epilepsia; el atropello maquillado, como la reincidencia de una carraca pintada; la compresión de la humanidad en sus replicantes altaneros, lujuriosos, horteras. Un garito psicodélico, enrojecido como un prostíbulo, acompasado por tus sesenta, animó a mi decadente pensamiento y valió la noche. También, conversaciones, destellos, algo.