Diez años después, cuando regresó, al contrario que a
cualquier histórico vecino sedentario, le pareció que todo, aquella fortaleza
tardía, aquellas casas de cal y aquella rambla donde calló hacía años, había
encogido. La brisa devolvió las primeras hojas muertas del otoño y supo, aunque
más tarde lo olvidaría, que ese no era su pueblo y que jamás volvería a verlo.
Todo lo demás fueron reencuentros familiares, avituallamientos de nostalgias,
remanentes de amistades. Vio, como siempre, las bandadas de vencejos levantar
el vuelo en los olivos y percibió, extraño, que nunca se había ido. Bebió del
caño frío, comió de la res tibia. Ignoró casi todo, incluso la estampa
imborrable que, medio siglo después, quedaría impresa en la memoria de su primer
nieto; el valle pardo, el Sol poniente, las casas de cal, la fortaleza tardía.
Recordó, clandestino, la mano húmeda y prohibida de aquella niña olvidada; la
primera tarde en que su amor sometió a su timidez inamovible. Luego, despedidas
circunstanciales, partidas apresuradas, leteos.
jueves, 14 de agosto de 2014
miércoles, 13 de agosto de 2014
PRINCESA
Su nombre fue Princesa, acaso por ser la primera;
quizá, para serla; probablemente, por su nave mosaica, su origen oceánico, sus
ojos de África. Ignorante, errática y casual, fue salvada de las aguas junto
con otros 899 niños, de los cuales era y siempre será princesa. Sólo ella puede
saber los fenómenos meteorológicos, marítimos y biológicos que la envolvieron
durante el tiempo que vagó a la deriva de un mar confuso y de designios inescrutables.
Qué clase de seres marinos la observaron, cuántos barcos la ignoraron en la
distancia, cuántas pateras atestadas de hermanos sucumbieron a los arrebatos de
la mar terrible. Una madre la vio partir y se partió. Los medios nunca conocieron
su nombre. Clamó a la mar y al cielo y al dios que fuera mientras la vio,
intermitente, en el vaivén del oleaje, hasta que sólo fue una mancha incierta,
un punto, nada. Fue entonces cuando supo, por el Sol en sus brazos y la arena bajo
sus dedos, que viviría; y aún confiaba en ello cuando, mucho tiempo después, sintió
el olor a cera fría de la muerte. Su recuerdo en la niña que vivió fue
fantástico, onírico, nocturno. Adoleció anhelos inciertos y se vengó durante
años de unos padres vitales que amaron su inocencia original, su desgracia
ingénita y su gracia de amorcillo de bronce que emocionó a un país el par de
días que la recordó. Una ilimitada niebla de incertidumbres oculta su vida más
allá de aquellos años. Probó, luchó, cayó, quemó, viajó, amó, odió, lloró, descubrió.
Volvió. Perdonó. Perdió. Sólo unas pocas de las vidas posibles permiten que
conozcamos la verdadera historia. Probablemente, será ignorada, olvidada.
sábado, 2 de agosto de 2014
Ojos de búho
Hoy recuerdo la mirada, displicente y sobrecogedora, de un búho real bajo un tenderete de la más vieja Santa Pola, frente al fuerte ignorado. Sus ojos, ámbar o limón, me encantaron durante unos minutos inciertos y únicamente la Luna menguante pudo salvarme de la hipnosis; Luna y búho confabularon la pintura de aquella noche perdida que ha regresado, traída por la curiosidad de los colores y de las aves posibles de Ontinyent. Entonces yo no pensaba en The White Album, que hoy acompaña, anacrónico y casi adictivo, el recuerdo de aquella noche.
viernes, 1 de agosto de 2014
pelos de vaso
El significado personal de tres pelos, posiblemente felinos, en el exterior de un vaso de flojo ruso blanco que se acaba, es el de la vida. También resuena Wrong, Fragile Tension, Little Soul; banda sonora casual de una semana de descubrimientos, de retornos, de encuentros, de historia. Escucharía el teclado sintético de Depeche Mode ilimitadamente, pero un extraño reclamo de cervezas y risa, de vida, se adhiere al sofoco veraniego para salir a la brisa, tan muerta en este patio proletario donde lo único que corre son las hormigas y la señorita de los pelos de mi vaso de ruso blanco.
domingo, 4 de mayo de 2014
Echoes
El reflejo de un Espronceda, un Íñigo de Balboa, un castellano, un andaluz, un aragonés, cualquiera; pero hispano. El eco, recuerdo de una Nápoles incierta, de dos amigos, de un perro muerto, de una embarazada muerta, Pompeya, de Pink Floyd; Echoes. Un curtido acomplejado que señala la grasa como flema malhumarada. Tímido, frío, incierto; retorno. Noche...
viernes, 21 de marzo de 2014
Paranoid
Mientras caminaba, miraba; poemas como frutos, mayoría de Miguel Hernández y una catalana que ignoro; banderas nacionales, aunadas por una de estrellas sobre fondo azul. Buscaba una estadística y un sentido. Una mirada me atravesó y sustrajo de tales cavilaciones. Juraría que su autor, un ser difuminado, habló castellano hasta mi respuesta; entonces se recogió a una lengua extraña, la cual paréceme danés, árabe, albano. A saber qué intrigas urdía contra mi casual, efímera e imaginaria persona; qué ficciones se deslizan entre mis dedos como arena entre las palmas del Niño...
miércoles, 5 de marzo de 2014
Nervios
Ver, oír, en: https://www.youtube.com/watch?v=v7UM-lf83xc , de donde me lo regalaron. Ver, oír, cuanto se guste.
A qué atenerse, cómo tenerse, cuando no hay Cielo, ni Infierno, ni Centro; cuando te crees y lo crees determinado y un principio contrario, acaso una vana esperanza, obnubila de duda. No sé cuándo empezó esto, esta noche no; esta Noche. "Ésta". Pero intuyo, quizá recuerdo, que dura, y es dura. La música, quizá; el arte de Gasset; la pintura, las nubes, las visiones... Sí, las sensaciones, la vida; de nuevo el viejo Dios... Gracias, guitarra que me amansas, amiga; amigo...
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